Méx.- Luego del operativo fallido en Culiacán, familias de militares que viven en las unidades habitacionales de las Fuerzas Armadas serán reubicadas o tendrán mayor protección.

Ante esta vulnerabilidad de Unidad Habitacional Militar, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) inició acciones para salvaguardar la integridad de las familias de los efectivos. Una de ellas es el reforzamiento de la seguridad y vigilancia de las unidades habitacionales propiedad del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), en las XII Regiones Militares y las 46 Zonas Militares del país.

Otra es la eventual o definitiva reubicación de las familias de militares, ya sea a casas rentadas fuera de las instalaciones militares o a nuevas instalaciones militares.

Para aprovechar la eventual desocupación de las unidades habitacionales militares, que muchas de ellas datan de los años setenta, se planea que esas instalaciones sean ocupadas en el futuro cercano, como cuarteles de la Guardia Nacional y así legalmente mantener su condición de instalaciones estratégicas.

Estas acciones se empezaron a operar, sí, como consecuencia de la vulnerabilidad que presentó la Unidad Habitacional Militar de Culiacán Sinaloa, el pasado jueves 17 de octubre, tras el ataque de un grupo de pistoleros del cártel del Pacífico, ejercida como presión para liberar a Ovidio Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán.

De acuerdo con testimonios de soldados que junto con sus familias habitan la unidad de Culiacán, el hostigamiento de los pistoleros del hijo de El Chapo Guzmán estuvo a punto de causar una tragedia.

Dentro de la Unidad Habitacional, ubicada en la carretera a Mazatlán, había dos pipas de gasolina y los pistoleros, que sacaron de sus viviendas a los familiares de los militares a gritos y con balazos al aire, amenazaron con quemarlos haciendo estallar los tanques de combustible propiedad del Ejército.

Excélsior