MÉXICO.- En la mancha urbana de la Zona Metropolitana del Valle de México, muy probablemente hay de 20 a 30 personas que pueden estar cometiendo los mismos actos que el asesino serial de Atizapán, porque este tipo de personalidad antisocial no es tan infrecuente como se piensa.

Así lo declaró el doctor Davis Cooper Bribiesca, especialista en psiquiatría clínica, quien estimó que alrededor del 1% de la población en general presenta trastorno de personalidad antisocial, siendo mucho más frecuente en hombres que en mujeres, en una relación de diez varones por una mujer.

El especialista aclaró, sin embargo, que no todas las personas con trastorno antisocial llegarán a cometer actos tan aberrantes como el asesino de Atizapán.

Indicó que si las personas con este tipo de rasgos de personalidad reciben una educación nutritiva y no están expuestos a ambientes tóxicos, pueden canalizar estas características positivamente y ser de gran utilidad para la sociedad.

En México se han registrado siete casos de asesinos seriales, parecen pocos, pero muy probablemente hay 15 o 20 más, pero no los podemos encontrar, porque son individuos que tienen muy bien hecha su estructura para hacerlo y no ser encontrados, indicó el especialista.

Sobre las causas que llevan a una persona a cometer este tipo de actos tan terroríficos, el doctor Cooper Bribiesca indicó que es difícil saberlo, porque en ello, intervienen factores sociales, ambientales, incluso biológicos y el mismo entorno familiar.

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El doctor Davis Cooper señaló que este tipo de personalidades suelen aparecer en los extremos sociales; es decir, en los niveles socioeconómicos altos o muy bajos, por lo que son poco frecuente en la clase media.

Estos perfiles aparecen en los niveles económicos bajos, porque suelen ser individuos que están expuestos a situaciones de violencia constante que los hace perder la sensibilidad hacia cierto tipo de actos y conductas. También aparecen en medios socioeconómicos altos, que los expone a un tipo de violencia por la impunidad a que son acreedores, porque hacen lo que quieren y no pasa nada

Son personas que no tienen empatía y ven a los demás como objetos, no como iguales. “Muchas veces podemos estar con gente así, las casas están repletas de este tipo de personalidades, pero eso no significa que lleguen a cometer actos criminales”, subrayó.

Cuestionado si este tipo de personalidades se empiezan a desarrollar desde la niñez, el doctor Cooper señaló: “uno de los criterios para definir la conducta antisocial es que la persona haya empezado con este tipo de comportamiento antes de los 15 años de edad”.

“La personalidad se construye en la infancia y en la adolescencia se va cristalizando cómo va a ser la persona, se trata de niños que tienden a ser muy problemáticos que maltratan a los animales, generalmente son pirómanos (les gusta prender fuego) y algo muy curioso es que son niños que mojan la cama”, explicó el especialista al reiterar que estas personalidades pueden ser bien canalizadas con una educación nutritiva.

Explicó que se trata de personas que pueden funcionar dentro de la sociedad, a diferencia de los pacientes psiquiátricos, porque se integran “con una máscara que deben mostrar para engañar y que nadie imagine lo qué están haciendo”, apuntó.

Como sociedad nos debemos de cuidar el uno al otro, como si fuéramos una tribu, porque esa es la única forma de cuidarnos de estas personas que son como los depredadores del propio ser humano

Otro aspecto fundamental, consideró, es que la sociedad trabaje en la formación de ambientes que nutran a las personas, a fin de reducir al mínimo la posibilidad de que surjan este tipo de personalidades.

LA PRENSA