EUROPA.- Ni el virus ni las restricciones habían hecho estallar aún a Londres. Sin embargo, el brutal asesinato de una mujer que caminaba sola por la calle ha dinamitado las calles de la capital británica, pero también amenaza al Gobierno de Boris Johnson que ha tenido que abrir una investigación por la actuación de Scotland Yard.

Sarah Everard desapareció el pasado 3 de marzo cuando caminaba por Brixton, un barrio en el sur de Londres, hacia su casa, tras salir del apartamento de una amiga. Una semana después, Scotland Yard encontraba sus restos en un bosque a unos 50 kilómetros del lugar de la desaparición y detenía a un policía como presunto autor del asesinato.

El detenido, Wayne Couzens, es un agente en activo de la Policía Metropolitana de Londres (Met) en labores de vigilancia de edificios oficiales como el Parlamento, Downing Street y embajadas diplomáticas de la capital británica.

“Después de que la Met derivara evidencias relacionadas con la muerte de Sarah Everard, la Fiscalía (CPS) ha autorizado a la policía a acusar formalmente a Wayne Couzens de asesinato y secuestro”, informó Rosemary Ainslie, la responsable de la unidad de crimen especial de la CPS.

Policía

Sin embargo, el secuestro y asesinato de Everard, una ejecutiva de marketing, ha desvelado un grave problema que sufre Reino Unido y que ha provocado las protestas en las calles: el acoso sexual y la violencia contra las mujeres que sufren millones de británicas.

La situación fue a peor después de que se supiera que la Oficina Independiente para la Conducta de la Policía (IOPC, en inglés) había encargado una investigación puesto que Couzens, siguió prestando su servicio habitual pese a que tres días antes del asesinato, el 28 de febrero, fue detenido por un acto exhibicionista en un McDonald’s en el sur de Londres.

Y la guinda fue la recomendación de la policía durante esos días en la que se pedía a las mujeres de esa zona que fueran con cautela cuando salieran a la calle sola. La respuesta en masa de las mujeres fue pedir que se impusiera un toque de queda para los hombres como medida definitiva para acabar con la discriminación.

“Todas las mujeres deberían poder regresar andando a casa seguras y sin miedo. Dejad de decir a las mujeres que cambien su comportamiento. Es esta terrible misoginia la que necesita ser abolida”, denunció en Twitter la escritora Elif Shafak.

Las mujeres británicas han explotado porque están hartas de sufrir acosos sexuales en lugares públicos y que no se haga nada para pararlo. De hecho, una encuesta de la organización UN Women UK divulgada el pasado miércoles, aseguraba que el 97% de las mujeres entre 18 y 24 años había sufrido acoso sexual en lugares públicos, mientras que el porcentaje es del 80% entre las mujeres de todas las edades.

La encuesta ha expuesto también una “falta de fe en las autoridades británicas” a la hora de lidiar con “habilidad” ante el acoso sexual, que sucede “cada 10 minutos” en algún lugar del mundo, señala el diario The Guardian. Por eso, muchas no denuncian.

La movilización definitiva de las mujeres surgió con la plataforma “Reclaim these streets” (“Reclamemos estas calles”), que pronto se hizo viral y avivó el grito del movimiento “Reclaim the night” (“Reclamemos la noche”), surgido en Inglaterra a finales de los 70 para denunciar la violencia machista y, concretamente, el asesinato de 13 mujeres a manos de Peter Sutcliffe, conocido como el “destripador de Yorkshire”.

A su crítica se unieron centenares de mujeres que compartieron en redes su temor a ir solas por la calle y todo a lo que se ven obligadas para llegar sanas y salvas a casa. Famosas y anónimas colgaron testimonios que han levantado a muchos sectores a reclamar más protección: “Todas alguna vez hemos llevado las llaves en la mano, hemos hecho una llamada falsa en el móvil o hemos doblado una esquina para echar a correr”.

Crisis política

Este reclamo social ha llegado a la oposición que ha pedido explicaciones al Gobierno de Boris Johnson con la presión de la diputada laborista Jess Phillips, que intervino en la Cámara de los Comunes para denunciar la escasez de datos oficiales sobre feminicidios en el Reino Unido y leer el nombre de las 107 mujeres asesinadas por hombres en el país en 2020, según cifras de la plataforma “Counting Dead Women”.

Por su parte, la plataforma Femicide Census recordó en un comunicado que, entre 2009 y 2018, una mujer murió cada tres días de promedio asesinada por un hombre en este país, una de cada doce de ellas en manos de un desconocido.

El problema no ha dejado de crecer para el Gobierno británico después de que la Policía interviniera en una protesta el pasado sábado con “demasiada dureza”, según los testigos, contra las mujeres recordaban a Sarah y pedían poder caminar seguras.

Johnson ha convocado una reunión de la Unidad de Crimen y Justicia del Gobierno, a la que, además de la comisaria jefa de la Policía Metropolitana de Londres (Met o Scotland Yard), Cressida Dick, asistirán la ministra del Interior, Priti Patel, el de Justicia, Robert Buckland, y el director de la Fiscalía general del Estado, Max Hill.

“He hablado con la comisaria de la Policía Metropolitana y se ha comprometido a revisar cómo se gestionó la situación, y la ministra del Interior también ha encargado un informe” al cuerpo de Inspección de la Policía, afirmó el primer ministro.

“La muerte de Sarah Everard debe unirnos en la determinación de erradicar la violencia hacia las mujeres y las chicas, y hacer que todo el sistema de justicia funcione para protegerlas y defenderlas”, declaró.

Tras la conmoción causada por las imágenes de la represión policial, Dick, la primera mujer en dirigir Scotland Yard, dijo que lo que le sucedió a Sarah le “horroriza” y le hace “más decidida” a seguir liderando la Met. Aunque no criticó a sus agentes, aceptó que se investigue su actuación.

El portavoz laborista del Interior, Nick Thomas Symonds, ha reprochado al Gobierno conservador responder “con reuniones y consultas” cuando se requieren “actos” para combatir la violencia contra las mujeres, mientras que la portavoz de “Reclamemos estas calles”, Anna Birley, ha pedido una reunión con Cressida Dick.

El Partido Laborista ha adelantado además que votará en contra del proyecto de ley debatido hoy en el Parlamento británico sobre policía, delincuencia, sentencias y tribunales, que quiere dar más competencias a la policía en la gestión de protestas.

Sin embargo, el secuestro y asesinato de Everard, una ejecutiva de marketing, ha desvelado un grave problema que sufre Reino Unido y que ha provocado las protestas en las calles: el acoso sexual y la violencia contra las mujeres que sufren millones de británicas.

 La situación fue a peor después de que se supiera que la Oficina Independiente para la Conducta de la Policía (IOPC, en inglés) había encargado una investigación puesto que Couzens, siguió prestando su servicio habitual pese a que tres días antes del asesinato, el 28 de febrero, fue detenido por un acto exhibicionista en un McDonald’s en el sur de Londres.

Y la guinda fue la recomendación de la policía durante esos días en la que se pedía a las mujeres de esa zona que fueran con cautela cuando salieran a la calle sola. La respuesta en masa de las mujeres fue pedir que se impusiera un toque de queda para los hombres como medida definitiva para acabar con la discriminación.

“Todas las mujeres deberían poder regresar andando a casa seguras y sin miedo. Dejad de decir a las mujeres que cambien su comportamiento. Es esta terrible misoginia la que necesita ser abolida”, denunció en Twitter la escritora Elif Shafak.

Las mujeres británicas han explotado porque están hartas de sufrir acosos sexuales en lugares públicos y que no se haga nada para pararlo. De hecho, una encuesta de la organización UN Women UK divulgada el pasado miércoles, aseguraba que el 97% de las mujeres entre 18 y 24 años había sufrido acoso sexual en lugares públicos, mientras que el porcentaje es del 80% entre las mujeres de todas las edades.

La encuesta ha expuesto también una “falta de fe en las autoridades británicas” a la hora de lidiar con “habilidad” ante el acoso sexual, que sucede “cada 10 minutos” en algún lugar del mundo, señala el diario The Guardian. Por eso, muchas no denuncian.

La movilización definitiva de las mujeres surgió con la plataforma “Reclaim these streets” (“Reclamemos estas calles”), que pronto se hizo viral y avivó el grito del movimiento “Reclaim the night” (“Reclamemos la noche”), surgido en Inglaterra a finales de los 70 para denunciar la violencia machista y, concretamente, el asesinato de 13 mujeres a manos de Peter Sutcliffe, conocido como el “destripador de Yorkshire”.

A su crítica se unieron centenares de mujeres que compartieron en redes su temor a ir solas por la calle y todo a lo que se ven obligadas para llegar sanas y salvas a casa. Famosas y anónimas colgaron testimonios que han levantado a muchos sectores a reclamar más protección: “Todas alguna vez hemos llevado las llaves en la mano, hemos hecho una llamada falsa en el móvil o hemos doblado una esquina para echar a correr”.

EL ESPAÑOL