Oaxaca.- Emma Meneses Cruz es la encargada de monitorear una de las cisternas abastecedoras de agua potable en Ciudad Administrativa. Para ello, varias veces al día, recorre el cuarto de bombeo subterráneo, asegurándose que todo funcione a la perfección.

Es una tarea delicada –reconoce- pues hay que conocer muy bien cada proceso que se realiza en el sistema. Ha sido su paciencia y valentía, la clave para desarrollar esta actividad con total seguridad.

A la hora establecida, Emma se dirige al cuarto de bombeo ubicado bajo uno de los patios del complejo. Poco a poco desciende por la escalera de metal, sus botas cafés pisan con cuidado cada uno de los 15 escalones. Concentrada, comienza a tomar nota de los indicadores; revisa niveles de cisternas y la presión en los hidros y registra con precisión horarios y características.

“Obviar un dato puede significar una futura falla en el sistema y desabasto del servicio para los edificios. Lo cual sería muy grave”

Con orgullo, Emma platica que esta actividad la realizaba su padre cuando formaba parte de la Coordinación de Servicios y Mantenimiento de la Secretaría de Administración. “Él fue el primero que me explicó cómo funcionaban las bombas, me guio y confió en que podría realizar el trabajo”.

Al principio tenía miedo –señala al recordar el día en que la asignaron al área de mantenimiento-  pero en este último año he aprendido que las mujeres debemos atrevernos a superar nuestros límites y dejar de pensar que hay actividades imposibles.

“Necesitamos tener claro que si no vencemos el miedo, no podemos crecer. Los estereotipos nos limitan, nos cierran la oportunidad de aprender cosas nuevas. Hay que atreverse a saber, el conocimiento siempre nos va enriquecer”. 

Emma reconoce el apoyo de sus compañeros de trabajo, quienes asumen las tareas que requieren de un mayor esfuerzo físico o conocimiento técnico sobre las bombas y los hidros. “Aceptar la ayuda de mis compañeros para mí no es una debilidad, sino una manifestación de equidad y  responsabilidad compartida en el servicio”.

“Hago todo con precaución y responsabilidad, porque mi labor aquí es importante, pero tengo otro quehacer en casa para mí insustituible, soy mamá y mis hijos necesitan de mi compañía y ejemplo”.

No puede evitar sonreír al mencionar los comentarios de sus dos hijos adolescentes sobre su actividad. “Se sorprenden de verme entrar al cuarto subterráneo y hacer cosas que antes no conocía. Les he demostrado que hay que asumir los retos, aventarse a hacer aquello que nos va a dejar algo bueno”.

“Estoy satisfecha de haber decidido quedarme aquí. Conforme ha pasado el tiempo me ha interesado más este trabajo. Deseo concluir una carrera profesional y después de trabajar aquí, he pensado seriamente que podría ser una ingeniería, pero ya veremos”.