El caos reinante en la dirigencia del partido fundado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, terminó temporalmente este miércoles con la decisión de los jueces del Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJF) de avalar la elección de Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente interino del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Con esta decisión se despeja el conflicto interno que mantenía a la dirigencia del partido en un limbo y a las bases enfrentadas entre dos grandes bandos. La sentencia también aparta del poder a Yeidckol Polevnsky, quien ha ejercido la dirigencia durante años, y quien se negaba a abandonar el puesto señalando que la elección de Ramírez Cuéllar había sido ilegal. Los jueces electorales no le han dado la razón.

La sentencia valida los tres motivos de controversia existentes: la convocatoria de un Congreso extraordinario, la validez de la sesión extraordinaria del 26 de enero, y el nombramiento de un presidente temporal del partido, circunstancia que Polevnsky rechazaba al alegar que esa figura no existe en los estatutos y que el Congreso se había realizado sin el quórum necesario.

En ese sentido, los jueces consideraron que la convocatoria fue legal, conforme a los estatutos del partido y que el Congreso contó con un quórum válido para hacer nombramientos y tomar acuerdos. La sentencia consideró infundados e inoperantes los agravios de militantes e inconformes de Morena. En la propuesta que se discutió se ordena mantener informado al Instituto Nacional Electoral (INE), la autoridad electoral, quien debe reconocer a Ramírez Cuéllar como dirigente.

“Me parece aberrante empinar a magistrados a votar por algo a todas luces ilegal“, respondió Polevnsky ante el fallo. En la esquina contraria, Ramírez Cuéllar aprovechó para perfilarse como dirigente interino. “La decisión del TEPJF avala los resolutivos tomados en el Congreso Nacional Extraordinario donde fui elegido por unanimidad como presidente de Morena. Mi compromiso es consolidar nuestro partido como el gran motor de la transformación de México”, escribió el político en su cuenta de Twitter.

El relevo en la cúpula supone la derrota del aparato actual, de corte más radical, en detrimento del que encabeza Bertha Luján, quien también aspira a dirigir el partido una vez que la organización deje atrás las rencillas internas y pueda organizar un proceso de elección.

Polevnsky ha denunciado presiones del líder de la bancada de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, en la decisión del tribunal. La dirigente depuesta sugirió que el magistrado ponente de la sentencia votada, Indalfer Infante, elaboró su proyecto a cambio de que los senadores no recorten el tiempo del cargo de los jueces electorales. “Me pregunto si no será el que estén presionándolo, planteándole que si no manejan las cosas de esa manera, entonces van a meter esa iniciativa que es absolutamente inaceptable e ilegal, el que se quiera presionar a la Sala Superior, a los magistrados, en esa forma”, dijo Polevnsky la semana pasada durante una entrevista con la agencia Notimex.

A la pugna en la cabeza se suma el enfrentamiento en las bases. En los últimos siete años, Morena pasó de ser una asociación civil a lograr en julio de 2018 una abrumadora victoria de más de 30 millones de votos, casi el doble de los que consiguieron los expresidentes mexicanos Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto. Tras el meteórico ascenso, el partido tomó la decisión (nunca formalizada en los estatutos) de restringir la militancia con plenos derechos a los dos millones de militantes que se afiliaron antes de noviembre de 2017, lo que dejó en un limbo a los 400.000 que llegaron después y que ha causado el enfrentamiento.

“En Morena conviven varias tribus, donde el único pegamento es la lealtad a López Obrador”, señaló el analista Sergio Aguayo en una entrevista reciente con EL PAÍS. “Los partidos en México son agencias de colocación laboral. Todos están pervertidos por exceso de dinero y se han convertido en una forma de conseguir un trabajo y acceder a cargos públicos. Ellos y sus familiares”, señaló Aguayo.

Dentro de Morena las críticas apuntan a los miles de recién llegados como los culpables de contaminar el partido. “Antes no había posibilidad de ganar nada, pero ahora somos el partido en el poder y eso ha generado que muchos se acerquen de forma interesada para sacar provecho”, señaló a este diario Héctor Díaz Polanco, responsable de ética de Morena. Los veteranos, sin embargo, tampoco han sido convocados en el último año por su líder, López Obrador, que ha prescindido de ellos desde su llegada al poder.

El País